Un día estaba desnudo y aún con los restos de la operación por el cuerpo. Un trozo de hilo por aquí, una gasa por allá, un mal corte por la izquierda...Un día estaba pendiente de mi uña y me pasó un tren por delante. Y la perdí (la uña) porque tenía el pie donde no debía y andaba jugando con eso de si la acerco más o menos. Inconsciencia.
Pues ahí seguía yo paseando por el salón de mi burbuja buscando respuestas entre las cicatrices cuando se me pasó por la cabeza reabrir la herida y hurgar a ver si ahí quedaba algo guardado. Es lo mínimo que te merecías. El bisturí, el hilo y una cara de intriga. Corto, abro y acerco una pequeña linterna. Remuevo, aparto, coloco, y nada, solo al fondo se ven piezas de puzzle rotas. Las saco por si acaso y las pongo sobre la mesa. Cojo el hilo y vuelvo a coser. CIerro la herida. Entonces pensé y pensé y pensé que a lo mejor no estaba ahí la respuesta y que solo estaba siendo un día en que paseaba desnudo por casa aún con los restos de la operación por el cuerpo. Un trozo de hilo por aquí, una gasa por allá, un mal corte por la izquierda...Yo vivía solo en una burbuja (sí, mi casa es una burbuja) creyendo que con agua y pan uno sobrevivie porque siempre me lo había dicho mi padre. A los padres y a las madres uno les cree hasta que llega otra persona que le convenza de lo contrario. Pero a veces cuesta mucho convencerse a uno mismo de las cosas.
En fin, que seguía paseando por mi burbuja. Ya sabes, un trozo de hilo por aquí, una gasa por allá, un mal corte por la izquierda...Empecé a escuchar algo que parecía como un carrito que rodaba al otro lado de la puerta (mi burbuja tiene una puerta, sí, de cartón), y me acerqué despacio. Entreabrí la puerta de cartón de mi burbuja para ver qué pasaba. Y allí estabas tú, con el dedo sobre el timbre, con tu maleta grande azul al lado, en silencio. Abrí del todo y me retiré despacio. Entraste con tu maleta grande azul sin mirarme a la cara. Cerré la puerta. Te miré. Me recorriste los restos de la operación con los ojos. Un hilo por aquí, una gasa por allá, un mal corte por la izquierda...ya sabes. No sé si fueron tres años o tres minutos de hablarse en silencio, de pedirse perdón y quererse de espaldas, de respirarse tequieros.
Te fijaste en las piezas del puzzle que había dejado encima de la mesa y me miraste haciendo un gesto de sorpresa. Me acerqué. Me diste un puñado de ellas y tú acercaste hacia ti el resto. Empezaste a intentar casarlas y me miraste para que yo lo intentara también. Juntamos las mias, juntamos las tuyas, y ya lo teníamos.
Me miraste de nuevo. Te miré de nuevo. Te acercaste y volviste a fijarte en los restos de la operación. Cogiste el bisturí, el hilo y yo una cara de intriga. Cortas, abres y acercas una pequeña linterna. Remueves, apartas, colocas, y coges la foto de encima de la mesa. La dejas suave al fondo. Cojes el hilo y vuelves a coser. CIerras la herida. Entonces pensé y pensé y pensé que a lo mejor estaba ahí la respuesta y que no solo estaba siendo un día en que paseaba desnudo por casa aún con los restos de la operación por el cuerpo. Un trozo de hilo por aquí, una gasa por allá, un mal corte por la izquierda...ya sabes.
Ella ya no está. No, ya no está.
Sonrío. Me apoyo en el respaldo. Alzo la cabeza hacia arriba.
Quizás algún día en el séptimo árbol empezando por la izquierda…
P.D: A todos los que se conocen, en alguna parte…
La máquina no da para más,
no puedo continuar
molestando a la gente...
(pequeño tonto mocoso...)
- "No puedo enfrentarme a la noche
y tú no puedes ofrecerme un escape.
Las casas se mueven, hablan..."
- "Si me llevas a allí ontendrás alivio,
créeme, alivio."
- "Y si voy a hablar
solo quiero hablar
por favor, no interrumpas,
sólo recuéstate y escucha,
porque no puedo enfrentarme a la noche
y tú no puedes ofrecerme un escape.
Las casas se mueven, hablan..."
- "Si me llevas a allí obtendrás alivio,
creéme, alivio."
Esto es demasiado,
demasiado brillante,
demasiado poderoso.
Juegos de sombras y dientes de canela. Estrellas de celo, mentiras desnudas y kilos de confeti por el suelo. Me respiras y te caigo en gracia, me acerco, toses, suspiras en silencio, cierras los ojos. Pero se nos dispara la escopeta por exceso de equipaje, se escapa la nieve por entre los dedos, por tus ventanas cuadradas, por donde nacen los sueños y gritan las letras. Hay restos por todas partes y tropiezos en cada camino, casi tantos como muescas tiene el revólver. No habrá manera de explicar lo sucedido ni ganas de cambiar mañana, pero por lo visto, funciona.
Surge la escena a tu amparo, con la luz apagada y cometas tropezando con las paredes. Todos nos agarramos fuerte por las sienes porque no estaremos ya cuando el agua se vuelva muda. Prueba a morder y, si sale sangre, es que aún hay posibilidad de despertarla otra vez. Mientras asoma la letra miras al de al lado:
- ¿Siguiente?
- Sin nada no podemos nadar.
- Pero sí podremos perdernos el final.
Y sonó la campana, todos para adentro, en silencio. Cada uno recoge sus zapatillas, una de cada familia, y siguen con su camino. No se detienen hasta que un muro se presenta y se dan cuenta de que por ahí no hay manera. Todas las esperanzas se esfumaron sin avisar. Mientras les miro, ahora en sentido contrario, danzando como mariposas, ruedan como cubos triangulares. Al fondo una aguja de brillo destella, estrella y sonríe. Todos sonríen. Ha sido una mañana inolvidable.
La relatividad de lo absurdo,
la crudeza de los ojos de saldo...
- ¿verdes?
- blancos...
La eternidad del indulto
del saberse enganchado...
que ya no quiero cantar...
que todo vale para estar fuera
y nada sale como está dentro
dibujando con los ojos cerrados
el sueño y la condena...
Que ahora todo nace deprisa
y muere en la inquietud
delante de los ojos
- ¿verdes?
- solo si les da la luz...
Es como el m i e d o, tan sincero que te quita el frio, confiando , como cuando te desnudas por primera vez delante de otra persona, con la reciprocidad de las cosas que nunca mueren porque ya no vuelven a suceder jamás. No habrá otro primer b e s o, no, pero el siguiente, si ella quisiera, sería el más sincero de todos cuantos se han dado. Quizás nunca vuelvan a escribirse como antes, a dibujarse entre líneas torcidas, pero le promete, por todo, que aún les queda mucha tinta para ensuciarse la boca a ritmo de tango, muchos renglones por poner en su sitio y muchas imágenes de animales por llenar de colores.
en un vacío
de estrellas
para poder cerrar los ojos
f l o t a n d o
y saber así
qué es lo que hay dentro
de lo que busco
e-n-v-e-n-e-n-a-d-o
Quiero tener
los pies
en el suelo
la vista
p e r d i d a
y la sangre
d-e-s-i-n-f-e-c-t-a-d-a
para llegar a la meta
sano
salvo
y sonriendo
Está tan lejos...
que seguro que alguien
se está descojonando
a mi costa
en algún lugar lleno de hijos de puta
...
mientras intentas buscar explicación
a la marea.
Es tal que así aparece roto
entre la niebla sembrando
pérdidas de conocimento
y tardes de risas durante la espera.
Es como perdiendo la fe
y ganando tragedia
bajo la lluvia fina.
Es de la forma más casual e imposible,
impasible y sileciosa como un panda
que descansa buscando algo.
Es tal que cuentas batallas
y luchas historias
de príncipes y princesas olvidados
sedientos de esperanza
sin nada que les calme
si les quitas la posibilidad de querer.
Es como si sumas esfuerzos
para lograr el objetivo
tan invisible como todo
y tan visible como nada
como yo
como tú
dándole la vuelta al mundo
juntos
y revueltos.
(por definición)
Que me arranquen las espinas de golpe
si estoy yendo por el camino prohibido.
Confío en saber volar.
Que me quemen por dentro
si suponen que robo sin permiso
los planos de la isla del tesoro.
Estoy sentado y sentido en una esquina que nadie quiere ver, rodeado de charcos con bichos flotando, afinando la garganta y perdiendo la decencia en cada una de las decisiones que tomo. La gente pasa por delante sin preguntar porqué estoy mojado y piensan que vengo del fondo del mar, pero ellos no saben, y me repetiré las veces que haga falta, que aún no soy capaz de volar.
Confio en poder volar
Que me corten las alas
si quieren que les demuestre el camino para llegar al cielo.
Ahí seguro que empiezan a pararse,
(aunque solo sea por si acaso).
on Últimas flores (al hospital)